
Cerca del rompeolas, al final del paseo original del puerto deportivo dos cuestas inician el ascenso al Gijón primitivo: A la izquierda, la que da acceso directo al cerro de Santa Catalina y a la derecha la que te sumerge al barrio de Cimadevilla - antiguo barrio pescador, reconvertido en uno de los núcleos de la vida nocturna gijonesa.
En los días soleados, los muros de piedra de ambas pendientes se llenan de personas dispuestas a disfrutar del atardecer en un lugar privilegiado en el centro de Gijón. Basta acompañarlo de sidra, pipas de girasol y cacahuetes como marca la tradición. Si el atardecer y las sidras se juntan con la cena - cosa que se hará frecuente para el turismo portugués -,
El Planeta es un buen lugar para comer pescado con vistas al puerto. Por su parte, la terraza de
El mercante ofrece raciones a buen precio para seguir disfrutando de ambiente y paisaje en los días de verano.
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